
Se veía venir,y puede decirse que hasta se deseaba, el remeneón dado por el presidente Luis Abinader en el gabinete. Lo que no se veía era que el ministro de Vivienda, Víctor Bisonó, sustituiría a Roberto Álvarez en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Bisonó, aunque reúna condiciones para desempeñar cualquier cargo, tiene una imagen más política que diplomática. No se descartaba que Álvarez, quien realizó una muy saludable gestión, pudiera ser reemplazado tras seis años en el cargo. Pero se pensaba que su sustituto sería uno de los vicecancilleres e incluso sonó Rubén Silié, algún embajador o una persona más relacionada con el campo de la diplomacia. De Bisonó se dice que tiene magníficas relaciones con el jefe del Departamento de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, así como con otros asesores del presidente Donald Trump. Si es así y los contactos funcionan, la designación de Bisonó despeja cualquier interrogante. Los demás cambios podrían tener su importancia, pero no la relevancia que supone la designación de Bisonó en la Cancillería.