
Es uno de los artistas plásticos más cotizados del país y de más proyección internacional. Los «sembradores» son su marca de identidad y sus colegas lo tratan de maestro. Sus obras se exhiben en museos, galerías, oficinas, residencias y colecciones particulares. Su reputación ha determinado que el Codap (Colegio Dominicano de Artistas Plásticos) intervenga a través de una solicitud formal al Ministerio de Cultura para que se le galardone con el premio nacional de artes visuales. Y de esa manera enmendar una deplorable omisión.