
Los casos del agente que mató de un disparo a una adolescente de 14 años en el sector de Mendoza y el raso que ultimó a otro compañero en Sabana de la Mar vuelven a poner el foco sobre la formación y conducta de los uniformados. Los sucesos representan avisos para su breve gestión sobre la necesidad de evaluar psíquicamente a los policías que tienen la misión de preservar la seguridad ciudadana. Los sucesos no pueden verse como aislados.