
LA HABANA (AP) — Para tener ropa limpia Yaimara Matos tuvo que conectar su lavadora a una ruidosa planta generadora que la obliga a hablar a los gritos. Leidis Rodríguez debió madrugar para poder cocinar y Lianet Barroso no ha visto correr el agua en su fregadero en días. La crisis energética ha trastocado la vida cotidiana de los cubanos.