
Santo Domingo empieza a ver resultados concretos de decisiones que, en su momento, generaron debate, pero que hoy se traducen en soluciones tangibles. La inauguración del túnel de la 27 de Febrero en la Plaza de la Bandera marca un antes y un después en uno de los circuitos viales más congestionados de la ciudad. No es una obra cualquiera: es una intervención estratégica que comienza a devolverle fluidez a una arteria clave para la movilidad diaria de miles de capitaleños.