
Dajabón, RD.- El calor de la Línea Noroeste golpea con la fuerza de un mazo. Camino por las arterias del mercado binacional de Dajabón, abriéndome paso entre un enjambre humano de mercaderes a pie, carretilleros, triciclos motorizados y mujeres que balancean poncheras sobre sus cabezas con destreza asombrosa.