
En su homilía ante más 1.2 millones de personas en la Plaza Cibeles, de Madrid, el papa León XIV reafirmó la irreductible posición de la Iglesia católica contra quienes en oriente y occidente pregonan guerras, exclusión e imposición, frente a los cuales proclamó que “Dios se identifica con los pobres, los oprimidos, los que están solos y abandonados”.