
Mientras gobiernos, funcionarios y dirigentes políticos han prometido durante más de dos décadas la reconstrucción de la carretera Corozo-Guázuma, la realidad para cientos de familias productoras de esta zona agrícola de Monte Plata sigue siendo la misma: una vía intransitable, polvorienta en tiempos de sequía y convertida en un extenso lodazal cuando llueve.