
El reconocido autor de Elogio de la templanza, Norberto Bobbio, definió la templanza como una virtud vinculada a la moderación, el equilibrio y el dominio racional de las pasiones humanas. En su pensamiento ético y político, la templanza representa la capacidad del individuo de controlar impulsos extremos, tales como la ira, la violencia o el deseo de poder, para actuar conforme a la razón, el respeto y la convivencia civilizada.